Quién elige este lenguaje de interiores
Personas que miran un ambiente y se preguntan por qué está hecho así. Casas de barrio con aberturas altas, locales con pisos gastados, departamentos donde conviene ordenar el paso antes de elegir terminaciones. También quienes guardan objetos con historia: una valija, un banco de madera, una lámpara de hierro, una placa esmaltada.
No se trata de un estilo cerrado, sino de una manera de leer el espacio. Entender que la madera cruje, que el hierro se oxida y que la señalética puede orientar sin invadir. La memoria ferroviaria aparece como repertorio de formas, no como disfraz temático: lo que funciona en un andén largo no se copia igual en un ambiente chico, se reinterpreta.